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La primavera mudó en verano para caldear una fiesta en la que los libros echaban humo
La primavera mudó en verano para caldear una fiesta en la que los libros echaban humo

Publicado en El Mundo 24/04/09

CULTURA | Fiesta de Sant Jordi de EL MUNDO de CATALUNYA

La primavera mudó en verano para caldear una fiesta en la que los libros echaban humo

Una noche de verano en plena primavera, sin Shakespeare pero con Wilde, y una contraseña que más parecía un trabalenguas siniestro que una contraseña. Los escritores Daniel Vázquez Sallés y Javier Moro lo discutían a pocos metros de la entrada de la sauna literaria en que anoche se convirtió una vez más el Speakeasy del Dry Martini, epicentro de la fiesta con que EL MUNDO de CATALUNYA pone el broche a la jornada de Sant Jordi año tras año, gracias a la paciencia de Javier de las Muelas. «Matar és una bestiesa. Mai no s'ha de fer res del que no es pugui parlar a sobretaula», recitaba Sallés mientras Javier Moro, que estuvo a punto de no llegar por culpa de unos fans de última hora (su horario de firmas se alargó por exigencias del guión: la cola era interminable), echaba un vistazo a su invitación a modo de examen. Examen que no pasaron Jorge Herralde y su compañera Lali Gubern. «Confesamos no habernos aprendido la contraseña, pero suficiente es que hemos sobrevivido a otro Sant Jordi», dijo el editor de Anagrama, croqueta y copa de vino blanco en mano, que pasó la noche compartiendo confidencias con la agente literaria Antonia Kerrigan, que llegó acompañada de un sonriente Enrique Murillo, a la caza, como la mayoría, del canapé fugitivo.

«En Sant Jordi se pasa hambre. Tienes que comer cuando hay comida porque nunca sabes cuando volverás a comer», aconsejaba Joan Miquel Oliver, cantante de Antònia Font metido a escritor y convertido ayer en replicante en forma de chapa. Se pasa hambre y si el día es «espléndido», como adjetivó Blanca Rosa Roca, editora de Roca Editorial, se pasa calor y más cuando se entra en una sala abarrotada de escritores. «¡Esto parece una sauna!», bromeó Alberto Fernández Díaz, al entrar y cruzarse con Jorge Wagensberg, que salía, degustando un platito de cocido con morcilla. Poco antes había llegado Alicia Sánchez-Camacho, presidenta del PP catalán. Mientras, Gaspar Hernàndez charlaba con Álex Sàlmon, director de EL MUNDO de CATALUNYA y ambos se codeaban con Juan Cerezo, editor del omnipresente Javier Cercas, por cierto, ausente. Pero la frase del día la tenía Najat El Hachmi: «He oído a una mujer decirle a su marido: ¡Pero si no te lees ni las cartas que te llegan, cómo te vas a comprar un libro!».

En una esquina, Judit Mascó paladeaba un cigarrillo. «Me han regalado siete rosas y un montón de libros», dijo. Entre ellos, uno dedicado de un ingeniero naval gallego completamente desconocido y titulado Las desventuras de Jonás Plum. A su lado, Albert Rivera, que se cruzó con Antonio Robles y Esperanza García (el primero recién ex ciutadà, la segunda compañera de partido) charlaba con Boris Izaguirre. Izaguirre, que acababa de protagonizar un curioso encuentro en la entrada con Antonio Gala, le decía a Rivera que piensa pasarse por su stand en la Feria de Abril. «Nos conocimos en el palco del Camp Nou», confesó el líder de Ciutadans, que tildó a la noche de shakesperiana. «Esto parece el sueño de una noche de verano», dijo. Y lo dijo por el calor y el ambiente de película. Película literaria, eso sí.

El recién estrenado presidente ejecutivo de Direct Group de Bertelsmann, Fernando Carro debutaba en la noche de Sant Jordi y la editora Maria Borrás, junto a Elena Ramírez, de Seix Barral, se colgaba una rosa del escote. «Muy folclórica», apostillaba a su lado Mercedes Abad. Oriol Castany, editor de RBA, conversaba con Fèlix Riera, de Grup 62, Patrici Tixis y Carlos Creuheras de Planeta. Yentre la muchedumbre asomaba un modelazo de Ermenegildo Zegna, rodeado de quienes en parte tuvieron la culpa del éxito de la velada: Carla Palou, Jacinto Garriga y el sastre Ramón Piquer.

De las que pudieron intercambiar anécdotas entre copas también hubo: las escritoras Cristina Fernández Cubas, Núria Amat, Lola Beccaria, Clara Usón y Carme Riera. Pero también de las que sólo jugueteaban con rosas azules, como la modelo Cristina Piaget, que llegó acompañada de Enrique Cucurella y Ana S. Pareja, editores de Alpha Decay. Diseñadoras, como Purificación García, que llegó acompañada de Javier Escobar y el matrimonio Castañer. Y directoras, como Montse Melià, de Radio Nacional, que brindó con Joan Francesc Marco, director del Liceu. Más directores, el de ADN, Albert Montagut y el comisario del libro en la ciudad, Sergio Vila-Sanjuán.

Entre los que repetían y que usaron la invitación de recordatorio wildeniano, Rafael Borrás, Maria del Mar Arnús y su marido el Conde de Sert. De los que se pasaron la noche tratando de olvidar dedicatorias, Màrius Serra, John Carlin, Lázaro Covadlo, Enrique de Hériz, Mathias Enard, Pep Blay, Màrius Carol y Arcadi Espada.

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Ficha del libro

Las desventuras de Jonás Plum
Íñigo Echenique

Categoría: Narrativa
Número de páginas: 256
PVP: 17.00 €

 
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