La calle de la Luna deja resaca en el lector, le mantiene vinculado a la novela ya terminada, que parece una noche larga en un bar, con amigos y amores posibles que se vuelven imposibles, y esos vacíos inexplicables que se llenan con copas. Y la música de fondo en la cabeza del protagonista: Luis Peralta, que dejó su ciudad costera y cambió por el Madrid de los noventa para estudiar derecho, o para investigar la vida misma, su tiempo interno, entre caña y caña.«Fastidia, de la vida, todo lo inevitable: crecer, olvidar, arrugarse, estirarse, morir… Y el orden inalterable de los años y de los meses». K.Méndez-Monasterio (Madrid, 1972) es colaborador habitual de varias publicaciones, por lo que tal vez se apego de periodista a la realidad hace de su prosa una ficción que provoca un sentimiento de verdad. Alguien que relata sus recuerdos con la fuerza de la naturalidad-«Qué hijo de puta Carlos, que ya sabía que yo iba a terminar escribiendo todo esto, y yo decía que no, que ni de coña.»-, humor ácido, ironía, y un buen ritmo: una canción con su intro y su melodía, el estribillo y los últimos acordes.
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La calle de la luna
K. Méndez-Monasterio
Categoría: Narrativa
Número de páginas: 192
PVP: 14.00 €